domingo, 27 de diciembre de 2009

Vete

Limítate a ignorarme, por favor.
No me pidas que sonría.
Sabes que no te quiero y aún así me buscas.
Y crees que debo ser feliz sólo porque estás.
Pero me agota tu dedicación.
Me exaspera tu cuidado.
Me resigno y te tolero.
Pero sólo deseo escapar.
Y aunque me traes luces y regalos,
o quizá por eso,
no te quiero.
Y aunque prometes amor,
o quizá justo por eso,
no te creo.
Deja de llenar mi soledad.
No pretendas un rescate.
No inventes mis historias.
Desaparece.
Aunque vuelvas.
Pero dame un tregua, navidad.

martes, 3 de noviembre de 2009

Desde que no vengo

Desde que no vengo te había olvidado. Me había olvidado. Y sin embargo parece que fue ayer, o sólo un poco antes.
Desde que no vengo es como si no estuviera. O sencillamente no estoy. Y no has venido a buscarme. O no me has encontrado.

Desde que no vengo apareció un desierto en mi alma que no sé si atravesar.
Y se han secado las palabras. Y me he quedado sin letras para construir otras.

Desde que no vengo he seguido andando, a la deriva.

Y he continuado acumulando historias de otros. Viendo como viven los demás. E inventándoles la vida que no veo.

Y han pasado más cosas mientras no venía.

Me han dejado sin terracita y con ella sin atardeceres, sin cervecitas de media tarde en las alturas, sin ese cigarrito del día que apetece un cigarrillo, sin el baile de las golondrinas, sin mi paisaje de antenas y de grúas.

También han dejado la finca sin ascensor y me toca compartir la escalera con los vecinos.

He pasado un miedo atroz leyendo del miedo.

He aprendido a componer nanas mientras recibo el abrazo más grande de la persona más pequeña.
Tomo más café pero mantengo el nivel de tristeza.
Todavía prefiero ir sola al cine.

Sigo sin encontrar quien ande a mi ritmo. Y sin encontrar otro ritmo al que adaptarme.

Continúo perdiendo las apuestas, errando los pronósticos.

Viendo de lejos que esos dos no pegan ni con cola y sabiendo que tendrán un futuro próspero con una gran tele de plasma y un par de retoños.

He descubierto que la vida es una lechuga y observo como preparas la ensalada.

He rescatado la mecedora de mi abuela que ha vuelto al lugar donde estaba cuando estaba ella.
Desde que no vengo escribo de cosas que no son yo. Y las publican! Será que guardo el caos para el blog y el orden queda bien sobre el papel.
Desde que no vengo sigo viviendo, dejándome vivir.

sábado, 24 de octubre de 2009

Más letras

También me gusta comer letras. No sé el tiempo que hacía que no comía pero hoy me apeteció. De repente. Sin más. Como pasan las cosas. Y había, que no suele pasar.
Entran revueltas, mezcladas con números. Y ahora me salen por la ojeras, más revueltas si cabe. Tampoco saben qué quieren. Que acaben las obras de una vez. Poder salir de nuevo a la terraza

viernes, 26 de junio de 2009

Instrucciones para dar un beso

A veces sientes un cosquilleo que saliendo del estómago llega hasta los labios por un camino que no sabrías precisar. Suele ocurrir cuando aparece alguien delante con un color especial en sus labios provocado tal vez por el mismo cosquilleo. Sucede que se activa un resorte, como pasa con los imanes, que hace que los labios se busquen. Los ojos guían a los pies en la primera etapa. Cuando no queda espacio para seguir andando lo ojos ya no sirven por lo que generalmente se cierran. La cabeza parece que empieza a pesar porque de repente se inclina hacia un lado, generalmente el opuesto al de la cabeza de ese alguien que no debe confundirse con la propia aunque a veces suceda. La cabeza sigue avanzando hacia la cabeza generándose una carga eléctrica que se dispara al primer contacto. En este preciso instante todavía es posible retroceder, de no hacerse la cabeza está perdida.

lunes, 22 de junio de 2009

Trastos

El orden es lo que hace que los trastos dejen de serlo. Que se transformen en recuerdos. El orden y la atención con que se acumulan.
He estado trasteando esta mañana en la cambra de la casa de mis padres, que fue la de mis abuelos y también la de sus padres. La primera impresión es la de trastero: abandono y descuido. Cohabitan objetos que no merecen ese lugar con otros que están en su espacio natural, que fueron parte de alguno de nosotros y que provocan una sonrisa de desconcierto y un montón de imágenes y sensaciones vividas. Son los soportes físicos de los recuerdos, porque la mente necesita un estímulo corpóreo para activarse. Porque tantas ideas se confunden entre ellas y se pierden y desaparecen.
A lo que iba. Encontré una caja de lata, negra, con motivos chinos. Mi abuela tenía varias. Ella sí lo guardaba todo. Con orden, atención, hasta con cariño. Como se guardan las cosas pensando en mañana y pensando en otros. La caja tenía nombre "Hilos". Ella hacía ganchillo. También punto, pero para eso tenía una cesta de mimbre. Me ha gustado la caja y he decidido quedármela. Yo no coso y aunque me gusta la idea de llenarla de hilos de colores he pensado que contenga hilos de vida. Para mí son las cartas, el hilo que une el ir y venir de dos, el hilo que junta en un momento determinado dos caminos para contarse de donde vienen y adonde planear ir juntos o por separado según disponga la luna. Pero internet acabó con las cartas. Tendré que recuperar la costumbre e imponerla a otros. O conseguir un portátil más pequeño que quepa en la caja.

viernes, 5 de junio de 2009

Ciencias aproximadas

Hay frases, palabras, que abren un inmenso valle ante nosotros. Cierras los ojos y el valle se agranda. Pero intentas dibujarlo en un papel en blanco y se esfuma. Se decolora el verde y desaparece el olor a yerba recién cortada.

Actitudes se clasifican en racionales o emocionales según su persistencia en el tiempo.

Clase presencial
Inteligencia militar
Amanuense
Escritos ajenos
Dibujar relatos
Memoria, me moria

jueves, 28 de mayo de 2009

Letras

Ya de pequeña me fascinaban las letras. No sólo servian para construir palabras sino que podían volverlas realidad. Por aquel entonces se compraba la realidad a letras, por lo menos en las películas que veía sentada a los pies de mi abuela, al lado de su cestita en la que bailaban los ovillos al ritmo de sus agujas de punto.
Aparecía en pantalla una pareja que quería casarse y trataban de comprar una vivienda a letras. Nunca entendía por qué no compraban una casa para poder pagarla antes. Al crecer un poco e ir asimilando las primeras nociones del capitalismo pensé que tenía que valer lo mismo se llamara casa o se llamara vivienda por lo que una c debía ser tan cara como una v y una i. Lo mismo sucedía con el coche y el automóvil. La lavadora no había forma de abaratarla.

Algunas letras se me resistían. La N mayúscula, por ejemplo, no conseguía dibujarla. Tuve una prima y se llamó Natalia. Para el bautizo su madre compró unas velas a las que había que colocar una tarjetita con el nombre del bebé. Las hicimos mis hermanos y yo. En el colegio sacaba mejores notas que ellos pero no era capaz de enfrentarme a la N. No hace falta que hagas más, dijo mi tia. Está tan vivo en mi mente como si hubiera sido ayer. Ahora me gusta esa N al revés.

También me gustan los besos de letras, casi tanto como los de verdad y mil veces más que los hablados. Estuve más de un año enviando y recibiendo besos de letras. Nunca unos besos reales dejaron tanto vacío como esos cuando se acabaron.

Y también las letras me siguen teniendo presa de alguna gente. Por ellas!

jueves, 14 de mayo de 2009

Matemáticas

Soy más científica de lo que pensaba.
La química da título a mi blog. Y ahora las matemáticas me intrigan.
Números irracionales. Sin razón (¿de ser?)
Números imaginarios. Sin existencia (¿real?)
Rectas paralelas. No se cruzan nunca (¿o acaso existe el infinito?)

Otras rarezas:
caótico--> sensible
fantástico--> irreal

lunes, 27 de abril de 2009

¿Por qué un blog?

No por necesidad de contar, porque las palabras no me han quemado nunca adentro. Más bien ahí están a salvo ya que siempre que ha intentando salir algo que en mi cabeza parecía brillante, o moderadamente bueno al menos, ha acabado haciéndose añicos contra el papel. Mis palabras deben ser inelásticas y no soportan el impacto con la realidad.

Tampoco es gusto por contar, porque siempre he preferido que me cuenten, un amigo, un desconocido en el autobús, el libro que me recomiendas, la película que no sé de qué va, un cuadro que habla, el árbol de la esquina, una canción de Sabina, una mirada que sonrie, y para sonrisas la luna.

La informática no me gusta y el ordenador es trabajo menos cuando la red y el azar te cruzan en mi camino.

Ni me sobra tiempo que se escurre de mis dedos cada vez con más agilidad.

Siempre encuentro no razones y nunca doy con un sí.

El título

Hay dos tipos de personas: las que hacen algo y luego le ponen título y las que ponen título a proyectos que tal vez nunca emprenden. Yo pertenezco al segundo grupo, al menos en este caso.

Ácido monoprótico desconocido es un nombre que pensé para un grupo de música. Más que pensarlo me asaltó en una clase de química: "Un ácido monoprótico desconocido reacciona con X dando Y y Z, ...". Había que dar con el desconocido y acabar con su nombre de duda. Desde el principio lo asocié al rock y lo guardé en mi memoria sabiendo que nunca alcanzaría su destino.

Tampoco pensaba que alguna vez crearía un blog así que algo que no debería existir merece un título que nunca designaría nada y que en parte lo disculpa de ser.

Inicio

Si te ha interesado el título probablemente no te interese el contenido del blog. Y si no te ha gustado podría ser de tu incumbencia aunque seguramente habrás saltado al siguiente antes de empezar leer. Nos enfrentamos, al menos en aparencia, a un desencuentro. La contradicción que llevamos encima y de la que no podemos desprendernos.