También me gusta comer letras. No sé el tiempo que hacía que no comía pero hoy me apeteció. De repente. Sin más. Como pasan las cosas. Y había, que no suele pasar.
Entran revueltas, mezcladas con números. Y ahora me salen por la ojeras, más revueltas si cabe. Tampoco saben qué quieren. Que acaben las obras de una vez. Poder salir de nuevo a la terraza
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Acaba de apetecerme una sopa de letras. Letras con sabor a café, a GT, a noche, a sueño y sueños, a té,no.
ResponderEliminarTambién me pego cada hartón de letras... Eso sí, si después las vomitase sobre un folio, pantalla en mi caso... otro gallo me cantaría. U otra Milana bonita, sí.
Hasta pronto.