Limítate a ignorarme, por favor.
No me pidas que sonría.
Sabes que no te quiero y aún así me buscas.
Y crees que debo ser feliz sólo porque estás.
Pero me agota tu dedicación.
Me exaspera tu cuidado.
Me resigno y te tolero.
Pero sólo deseo escapar.
Y aunque me traes luces y regalos,
o quizá por eso,
no te quiero.
Y aunque prometes amor,
o quizá justo por eso,
no te creo.
Deja de llenar mi soledad.
No pretendas un rescate.
No inventes mis historias.
Desaparece.
Aunque vuelvas.
Pero dame un tregua, navidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Este villancico pagano me ha tocado. O llegado y llenado y zarandeado.
ResponderEliminarTiene muchas traducciones. Acepta muchos puntos de mirada para quien lo lee. Seguro que uno sólo para quien lo escribe.
Es triste tener que pedir tregua por Navidad. O que la Navidad que no queremos, que ya ni siquiera conocemos, esa Navidad que no nos quiere ni repara en nosotros, sea una excusa casi perfecta para pedir olvido y distancia.
Gracias por escribir.
Me gustan más tus comentarios que mis entradas.
ResponderEliminarY me dejas pensando en los puntos de mirada del que lee...
Gracias a ti por escribir.
A veces sucede que me descubro "redescubriendo" tus entradas. Tus texto poemados.
ResponderEliminarDejaría un comentario aquí, cada vez que entro, pero al final mis puntos finales sostendrían otra petición. Porque me encantaría leer algo tuyo, de vez en cuando, de mucho en mucho.
Si no, claro, me queda volver aquí una y otra vez. Porque, bien pensado, mejor deseado, cada vez que te visito, es como si fuera la primera vez. Sí.
Romper, de Luis Ramiro, ha servido de banda sonora a la lectura de algunas de tus entradas.
Hasta pronto...